lunes, 30 de octubre de 2017

EL ESTADO ISLÁMICO EN FILIPINAS

       El título de este trabajo procede de una noticia homónima del diario El País acerca de la ocupación y control de una zona de la nación filipina por parte de grupos radicales islámicos, concretamente en la ciudad de Marawi y zonas adyacentes de la isla de Mindanao. Asimismo, en los últimos días se han sucedido las noticias en la mayoría de diarios sobre la liberación de esta ciudad y el anuncio, por parte del gobierno filipino, del fin de las operaciones militares en la zona dando así por finalizado el conflicto interno que sufría el país desde mayo de 2017.

Es por ello por lo que pretendo en este pequeño trabajo un breve intento de explicación acerca de las causas que han llevado a la aparición y mantenimiento del terrorismo en esta zona de Filipinas.

¿POR QUÉ?
       La explicación del fenómeno terrorista supone un complicado esfuerzo debido a la complejidad que le rodea, esto es, la constelación de posibles causas que pueden fomentar y perpetuar una cierta actividad terrorista. No obstante, no es solo ese conjunto de factores, sino también su interrelación, es decir, no actúan como elementos aislados del sistema.

       Es necesario tener en cuenta que los factores explicativos del terrorismo tomados por sí solos de modo particular en ningún caso determinan un enrolamiento en la actividad criminal, es más, ni siquiera cuando la totalidad de factores se constatan en un individuo o una sociedad se puede tener la absoluta certeza de que va a surgir una amenaza terrorista.

       Para explicar de forma breve las causas que han llevado a Marawi a esa situación es indispensable recurrir a las explicaciones generales del fenómeno terrorista y aplicarlas a este caso concreto que se presenta. Estas explicaciones generales pueden desglosarse en tres niveles de análisis, tal y como señalan numerosos expertos en la materia como, por ejemplo, el profesor Luis de La Corte (La lógica del terrorismo, 2006): macrosocial o sociológico, individual o psicológico y organizacional.

ANÁLISIS MACROSOCIAL
       En el caso filipino tiene bastante repercusión todo lo relacionado con este nivel de análisis debido a que coloquialmente suele darse gran importancia a las explicaciones sociales tales como nivel socioeconómico, clase social o represión, entre otros. Según la deriva histórica del conflicto filipino cabe destacar la longitud que abarca la lucha por la independencia o cierto grado de autonomía en la isla de Mindanao, la cual está habitada mayoritariamente por ciudadanos de confesión musulmana. Ya en los años setenta se produjo una sangrienta lucha entre el Frente Moro de Liberación Nacional y el gobierno central. Poco a poco, del mismo modo que ha ocurrido en otros lugares como Siria o Libia, el radicalismo islámico ha ido penetrando en el lugar hasta tal punto de adueñarse de la causa rebelde, lo que le da un importante matiz simbólico al conflicto: ya no es una cuestión de independencia o liberación, sino de religión (musulmanes contra infieles opresores).

       El conflicto permanente ha generado pobreza y una dificultad extra para la población de la zona en cuanto que le resulta difícil sobreponerse a la situación. La pobreza y el bajo nivel socioeconómico son factores que pueden contribuir al surgimiento y mantenimiento de la amenaza terrorista pero no están directamente relacionados con ello.

       Del mismo modo, cabe traer a colación la figura del autoritarismo y la represión como elementos asociados al terrorismo. En cuanto a ello, un factor clave es la aplicación de la ley marcial en todo el territorio de la isla de Mindanao, lo que permite a las fuerzas de seguridad a disparar a cualquier persona que no esté en casa antes de las 19:00. Otra característica explicativa es la figura del presidente Rodrigo Duterte y su particular gestión del país, fuertemente criticada por sus métodos dudosamente democráticos, por ejemplo en su política en cuanto a la lucha contra las drogas. Sin embargo, es necesario volver a recalcar que un elemento por sí solo no explica el complejo fenómeno del terrorismo, por lo que se pasará a analizarlo desde una perspectiva psicológica.

ANÁLISIS INDIVIDUAL
       Tras haber comentado la parte concerniente a la sociología, en este apartado se van a repasar los factores explicativos más cercanos al ámbito de la psicología dejando de lado la hipótesis de la alteración psicopatológica debido a que está sobradamente demostrado de manera empírica que la gran mayoría de terroristas carecen de anomalías clínicamente destacables.

       Al hilo de esta cuestión, uno de los elementos más importantes a destacar es la frustración, asociada a las explicaciones macrosociales ya expuestas. Esta variable ha sido tratada por varios modelos teóricos explicativos de la violencia, pues la frustración podría desembocar en agresión.

       Otro elemento dentro del análisis psicológico es el fanatismo, entendido como un excesivo entusiasmo con el que algunos individuos se aferran a sus creencias. El contacto sucesivo con una determinada visión radical del mundo a menudo puede convertir al sujeto en un férreo defensor de la misma, anulando su capacidad crítica e incluso favoreciendo el autoengaño, puesto que toda la información que percibe el sujeto llega condicionada por su visión sesgada. Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.

       Por último, un factor fundamental es la ideología, la cual es capaz de justificar moralmente cualquier atrocidad y se erige como un pilar elemental de cualquier actividad terrorista. Esta genera un discurso y una narrativa capaces de atraer adeptos y cumplir diversas funciones, como la motivación de la persona mediante el ofrecimiento de recompensas inmateriales (honor, privilegios divinos, etc.) o dotar al individuo de una identidad, la cual le permite diferenciarse de otros colectivos e identificar y asociarse con personas de su condición para sentirse más cómodo y menos vulnerable.
En el caso que ocupa este trabajo, Filipinas, estaría presente en todo ello el Islam en su versión más radical, que como se ha señalado anteriormente ha ido calando en la sociedad del sur del país asiático, dotando así a numerosos ciudadanos de un pretexto para luchar en nombre de su dios por su religión.

ANÁLISIS ORGANIZACIONAL
       Finalmente en este tercer y último nivel cabe comentar los factores característicos de las organizaciones que posibilitan el surgimiento y mantenimiento de las mismas en cuanto a la actividad terrorista.

       Uno de los factores es el de la oportunidad delictiva, en tanto que en Filipinas la zona en conflicto está prácticamente fuera de control de las autoridades, lo que facilita la financiación de las organizaciones terroristas mediante tráfico de drogas y demás métodos. Por otro lado, también influye la socialización dentro de las organizaciones, lo que nutre las mentalidades de los afiliados, así como los lazos de amistad y camaradería y el carisma y oratoria del líder. Las organizaciones terroristas tienden a ejercer un control social sobre su esfera de influencia, especialmente cuando controlan un determinado territorio.


martes, 24 de octubre de 2017

INDUSTRIALIZACIÓN SOCIAL DEL PÁNICO COMO TÉCNICA TERRORISTA

       El objetivo del presente trabajo es el análisis y puesta en conocimiento de las ideas expresadas por el profesor José Sanmartín en el marco de las III Jornadas de Seguridad y Defensa celebradas en la Universidad Politécnica de Cartagena. En su conferencia, el doctor Sanmartín explicó, desde su punto de vista como especialista e investigador, la utilización del pánico como una de las técnicas más importantes empleadas por las organizaciones terroristas.

       En primer lugar, resulta necesario realizar una distinción entre lo que se puede considerar como “antiguo terrorismo” y “nuevo terrorismo”. Mientras que el primero se caracterizaba por unos objetivos políticos en la mayoría de sus casos claramente definidos (e.g. derrocar un gobierno), el segundo terrorismo carece de un objetivo nítido equiparable al anterior, no obstante, su principal propósito es el enfrentamiento de las sociedades. Esto es, trata de difundir un pánico moral, que los ciudadanos se dejen llevar por las emociones más irracionales, grabando a fuego la máxima: “hay un enemigo entre nosotros”.

       El pánico moral es un concepto desarrollado por Stanley Cohen en su obra “Demonios populares y pánicos morales” publicada en 1972. Aunque el principal objetivo de la obra de Cohen es el tratamiento de la delincuencia juvenil, su análisis y conclusiones son perfectamente extrapolables al ámbito del fenómeno terrorista. Entre otras causas, se pone énfasis en los medios de comunicación como elemento fundamental de la construcción de un pánico moral, amplificando sus consecuencias.

       El nuevo terrorismo busca una noche de San Bartolomé en cualquier sociedad, como aquella vivida en París en el año 1572 cuando los parisinos católicos persiguieron y mataron a sus vecinos protestantes. El fin (y no el medio) es generar una situación permanente de vulnerabilidad, que todos los ciudadanos se sientan inseguros y tengan miedo de ser asesinados en cualquier momento y en cualquier lugar.


CARACTERÍSTICAS
  • Exacerbación de la emotividad, así como de la irracionalidad, sentimientos y simbología. La figura del mártir resulta indispensable, es decir, los mártires son necesarios, y si no los hay se deben conseguir.
  • Duración más intensa que extensa. Cuanto más dura un acontecimiento más contra-respuestas se generan. Por ello no debe tomar mucho tiempo, pero la intensidad ha de ser máxima para afectar a la emoción de forma eficaz, en detrimento de la razón.
  • Demonización de un grupo. Es necesaria la creación de un “monstruo”, nadie va a negociar con ello: no interesa negociar. Sin “bestias negras” no hay pánico moral, de este modo cuanto más inocente más culpable. No interesan tanto agentes de seguridad sino civiles inocentes. Implementar la estrategia de nadie está seguro.
  • Estudios de caso. Se han evidenciado alianzas entre grupos terroristas y mafias, por lo que se presenta un terrorismo mercantilista donde cada vez la motivación política va a menos. Sanmartín destaca que los terroristas primero se hacen violentes y después buscan un fundamento para ello, por ejemplo, en una religión o ideología que anteriormente ni siquiera compartían.

LA ADAPTACIÓN TERRORISTA
  • El miedo como objetivo. De esta forma se consiguen más adeptos, siguiendo el razonamiento “prefiero estar con los que matan antes que con los que mueren”.
  •  Socialización del pánico.
  • El pánico como pandemia.
  • Estado permanente de ansiedad. Es económicamente rentable, puesto que el terrorismo genera dinero.
  • Golpear los sectores más sensibles. Escenas dantescas.
  • Donde menos se espera, donde más duele. La sorpresa se constituye como factor clave. Busca la destrucción del tejido social, la insolidaridad, un egoísmo brutal manifestado en la negación de ayuda y búsqueda de la protección individual.


LA INDUSTRIA DEL PÁNICO
  • Cultivo de la irracionalidad. Usar la racionalidad para infundir irracionalidad.
  • Búsqueda de la desproporcionalidad en el enemigo, para que posibles adeptos finalmente de decanten.
  • La subcultura de la omisión moral, contra las autoridades e instituciones legitimas. Se pretende una deslegitimación de las instituciones.
  • Imposición unilateral. El terrorismo es totalitarismo, por ello no hay nada que negociar.

RESULTADOS POLÍTICOS DEL PÁNICO MORAL
  • Rendición de una parte de la sociedad. Cuando hay ciudadanos que quieren negociar, el terrorismo ha ganado.
  • Activación del protagonismo suicida entre los políticos. Es un cálculo estructurado para acertar donde más daño sufre la clase política.
  • Desarrollo de la tensión. En caso de no haberla en el escenario elegido, el terrorismo la fomenta.
  • Ruptura de la paz social. Se pretende explotar deliberadamente las diferencias entre ricos y pobres, derecha e izquierda, etc. Está todo estudiado al detalle.

       Todo ello persigue en última instancia, la deslegitimación de los gobiernos por supuestas faltas de eficacia en la protección de sus ciudadanos.

viernes, 20 de octubre de 2017

NOTA SOBRE EL ATENTADO EN SOMALIA

EL ATENTADO        
El sábado 14 de octubre tuvo lugar en Somalia el peor atentado terrorista de su historia. El suceso, llevado a cabo en la capital del país, Mogadiscio, se desarrolló mediante la explosión de un vehículo bomba. El atentado se produjo a las 15:00 (hora local) en la zona PK5, en una de las calles más concurridas de la ciudad y cerca del conocido hotel Safari, que quedó derrumbado tras la explosión. Se saldó con un gran número de víctimas (al menos 315 fallecidos y 300 heridos) debido a la cantidad de restaurantes y comercios que alberga la zona y al momento clave en el que sucedió (máxima actividad y concurrencia de gente).
El camión fue cargado con cientos de kilogramos de explosivos y lo llevó hasta el centro de la capital. Se intuye que el objetivo era el Ministerio de Exteriores de Somalia pero el vehículo fue detenido durante el camino en uno de los puestos de control policial. Antes de ser registrado, el conductor aceleró hasta estrellarse con una barrera tras cuyo impacto explotó el camión. La explosión llegó a un camión cisterna cargado de combustible provocando que este también estallara.

EL/LOS AUTOR/ES
            Ningún grupo terrorista se ha hecho autor de los hechos aunque todo apunta al grupo Al-Shabaab, filial de Al-Qaeda en Somalia, debido a que el mismo prometió aumentar los ataques en el país debido al acuerdo de colaboración entre Somalia y Estados Unidos, que tras la llegada de Donald Trump, se ha intensificado la acción en Somalia mediante drones (aunque Donald Trump mantiene, a la vez, un veto de entrada migratorio a EE.UU a los somalíes). Por otro lado, algunos expertos apuntan que el atentado podría haber estado motivado por venganza. Además, un reciente estudio de la ONU establece que «en la mayoría de los casos, la acción estatal parece ser el factor principal que empuja a las personas al extremismo violento en África» haciendo que la gente se una a grupos radicales no por afinidad ideológica sino por motivos personales y se baraja la hipótesis de que el terrorista responsable de los atentados, exsoldado somalí, actuase por dicha motivación debido a un ataque organizado por Estados Unidos donde se mató a varios vecinos de su pueblo natal. No obstante, ambas hipótesis no son excluyentes entre sí.
            A todo esto se le suma la intervención de Kenia, su vecino inmediato oriental, que si por él fuera no intervendría al igual que el resto de países pero que se ve obligado a hacerlo por la cercanía de los terroristas a su frontera, lo que le ha llevado también a ser víctima de algún que otro atentado por este mismo grupo.

AL-SHABAB Y SOMALIA
Al-Shabaab es un grupo terrorista de corte salafista yihadista que se creó hace poco más de una década y que en 2012 hizo pública su adhesión a Al-Qaeda. Desde 1991 Somalia ha vivido en un estado ininterrumpido de desorden, violencia y fragmentación. Diversas disputas entre clanes y señores de la guerra provocaron el derrocamiento del dictador Mohammed Siad Barre, sin lograr ninguno imponerse como líder sobre el resto. Por ello y otras circunstancias, Somalia queda invadida por una pobreza endémica y cuantiosas hambrunas, destrucción de infraestructuras, gobernabilidad precaria (si la hay), etc. En 2004 se pone en marcha, por los diferentes líderes de las facciones políticas, la decimocuarta iniciativa planteada desde 1991 para establecer un gobierno y un sistema parlamentario con el objetivo de la reconciliación nacional.
A mitad de ese mismo año surge el movimiento armado Unión de Tribunales Islámicos (UTI), que no es más que un puñado de grupos islamistas que se habían conformado como única fuerza capaz de proporcionar un mínimo de estabilidad en algunos barrios de Mogadiscio. Sin embargo, la UTI no tiene sentido sin al Itihaad al Islamiya (Unión Islámica) ni su secuela Harakat al Shabaab al Mujahideen (Movimiento de jóvenes combatientes por el Islam).
Al Itihaad Islamiya  surge en los años ochenta como un grupo de activistas que se proponen derrocar el régimen de Siad Barre. Una vez conseguido el objetivo viajan a Afganistán, donde consiguen relacionarse con al-Qaeda y recibir formación en el uso de armas y explosivos. Cuando regresan a Somalia se establecen en un campo de entrenamiento en la misma capital, donde con el apoyo de algunos de los líderes de la ya desaparecida al Itihaad, al Shabaab pone a cientos de militantes en la UTI consiguiendo la victoria sobre los señores de la guerra de la capital y convirtiéndose en una clase de élite armada. En este punto, la UTI se hace con la capital y sus fuerzas se extienden rápidamente durante el 2006 hasta alcanzar amplias porciones de todo el país, haciéndose fuertes, sobre todo, en el sur.
La capital fue recuperada por la acción de la ONU y la GTF pero no sin antes producir, tras la huida de los líderes de la UTI, que la misma se fragmentara en dos: la Alianza para la Re-liberación de Somalia (ARS) y al Shabaab, de corte más beligerante y radical.
Aunque quiso alejarse del radicalismo para facilitar la captación de adeptos, al Shabaab se propuso, tras la invasión etíope, expulsar a todo invasor extranjero y la unificación de un Estado bajo las «leyes de Alá». En 2007 al Shabaab también manifestó su deseo de expulsar a los cristianos y purificar todo el Cuerno de África así como de apoyar a otros grupos yihadistas para expandir el Islam a todo el mundo.


CONCLUSIÓN

            Somalia y la Comunidad Internacional han hecho ingentes esfuerzos por estabilizar el país que aún puede ser denominado Estado fallido. Se está intentando incrementar las donaciones para evitar hambrunas, corregir la corrupción para favorecer la inversión extranjera y se ha modernizado los buques contenedores a la vez que se intenta mejorar el puerto, elemento importante para construir una economía. Sin embargo, las divisiones de clanes y la presencia de grupos terroristas aún hacen difícil la consecución de la paz y la estabilización del Estado. No obstante, los atentados como los de Somalia nos recuerdan que las principales víctimas del terrorismo yihadista son los propios musulmanes.




viernes, 13 de octubre de 2017

CLAVES DEL ANÁLISIS GEOPOLÍTICO

       El objetivo principal que persigue el presente artículo es exponer resumidamente la magistral ponencia del profesor Javier Jordán, del departamento de ciencias políticas de la Universidad de Granada, en el marco de las III Jornadas de Seguridad y Defensa organizadas por la Universidad Politécnica de Cartagena.

       Jordán, como especialista en la materia, destaca dos elementos con los que comienza la conferencia. En primer lugar, hace especial mención a la pirámide del análisis geopolítico, la cual estaría integrada, comenzando desde la base hasta su cúspide, por: datos, información, conocimiento e inteligencia. Gráficamente quedaría representada de la siguiente forma:



       En segundo lugar, el profesor hace referencia a la importancia que sigue teniendo la geografía como una variable independiente más. Esta ciencia ha sido minusvalorada sucesivamente durante años, sin embargo, posee un papel fundamental a la hora de explicar los acontecimientos que tienen lugar en la esfera de la geopolítica internacional.

A continuación, se señalan cuatro imperativos geopolíticos que todo Estado debe tener en cuenta para su propia estrategia nacional:

1. Adecuar el nivel de poder (Poder relativo)
       Jordán llama a tener en cuenta la diferencia entre poder latente y poder potencial, asi como entre poder real y militar.
       El realismo defensivo y el realismo ofensivo se constituyen como dos estrategias encaminadas a conseguir poder: si un Estado implementa una estrategia, su “adversario” debe desarrollar la contraria.
       Por todo ello es clave discernir la estrategia que lleva acabo cada Estado, para de esta manera poder llevar acabo un buen análisis de la realidad y de prospectiva para el futuro.

2. Mantener la unidad territorial
       Se debe poner énfasis en el aseguramiento y protección de tres tipos de territorios: núcleo histórico de la nación, centro político de la misma y las ecúmenes (comunidad que habita sus tierras). Siendo en ocasiones indiferenciados estos territorios pero no siempre.

3. Proteger las fronteras
       Los países aprovechan y deben aprovechar sus barreras geográficas como elementos conocidos que pueden brindar una gran ventaja en momentos determinados, así como las buffer zones o zonas colchón.

4. Asegurar las conexiones externas
       Ello es imprescindible para el desarrollo de un país, por lo que en ocasiones se emplean diversas tácticas para llevar a cabo ese objetivo:
  • Fronteras avanzadas (EEUU en el océano Pacífico)
  • Comunes globales (Ártico, océanos)
  • Cinturones de quiebra
  • Puertas de entrada
  • Zonas de convergencia

       Como conclusión final a este breve repaso de las ideas del profesor Javier Jordán, es necesario destacar la interrelación entre los cuatro imperativos geopolíticos anteriormente señalados, puesto que todos influyen sobre todos y son necesarios para conformar una estrategia eficaz en el seno de cualquier Estado.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Cinco mitos sobre el Terrorismo

    Vamos a hablar aquí de mitos en el sentido común de algo cuya veracidad no se pone de manifiesto por evidencia empírica o científica. Obtenemos ideas sobre lo que es el terrorismo en gran parte de los medios de comunicación. Y es que el terrorismo con frecuencia atrae una enorme cantidad de atención, a veces incluso del ámbito internacional. Por ello es necesario realmente analizar los casos de terrorismo cuidadosamente ya que las ideas pueden ser bastante diferentes y los estereotipos podrían no sostenerse.

       Para analizar un gran número de casos, vamos a confiar en una base de datos que es mantenida por el Centro de START, denominada La Base de Datos sobre Terrorismo Global, o GTD (Global Terrorism Database). Contiene en estos momentos, remontándose a 1970, más de 113.000 ataques terroristas de todas partes del mundo. De hecho, el objetivo de la GTD es recopilar todos y cada uno de los ataques terroristas que ocurran en cualquier lugar del planeta, para lo que han estado esforzándose muy duramente.

Los estereotipos pueden sesgar la investigación sobre un determinado hecho y no sólo en el caso de terrorismo. Un homicidio muy mediático puede hacer cambiar la legislación o los protocolos de prevención aunque dicho homicidio no represente la generalidad de este tipo de acciones.


MITOS


1. Los ataques terroristas se estuvieron incrementando rápidamente en los años previos al 11-S: si se piensa en toda la publicidad generada por un ataque como el del 11-S (o análogos como Madrid, Oslo, Bombay...), es fácil pensar que este ataque estaba representando una especie de gran incremento, un gran aumento de ataques terroristas, y que era, probablemente, el más notable de esos ataques. ¿Qué podemos decir sobre esta idea de que los ataques terroristas estaban creciendo rápidamente en los años anteriores al 11-S? De acuerdo con nuestros datos, los ataques terroristas alcanzaron realmente su máximo en el siglo XX, no en los años previos al 11-S. Hubo un destacado incremento en los ataques terroristas tras 1992, justo después del colapso de la Unión Soviética. El total de ataques del año anterior al 11-S fue en realidad del mismo nivel aproximado que  había habido a mediados de los años 70. De hecho, en los cuatro años previos al 11-S, los ataques terroristas mundiales estaban en sus niveles más bajos desde hace unos veinte años. Desde el 11-S los ataques han aumentado de nuevo drásticamente, hasta el punto de establecer nuevos récords. 


2. Los ataques terroristas llegan a todos los rincones del mundo: el que vivamos en un mundo tan interconectado, donde los medios tienen presencia incluso en lugares relativamente aislados y lejanos, nos da la impresión de que el terrorismo está ocurriendo en todas partes y que podría ocurrir en cualquier sitio. Sin embargo, cuando analizamos realmente los datos, si analizamos los datos de la GTD, por ejemplo, podemos ver que, de hecho, los ataques terroristas tienden a estar altamente concentrados. Y esto es cierto también para muchos tipos de crímenes. Esta cobertura global de los medios nos da la incorrecta impresión de que ningún lugar del planeta es realmente seguro. Pero, de hecho, los análisis de la GTD indican que los ataques terroristas ocurren en relativamente pocos lugares. Por ejemplo, los primeros diez países, en términos de ataques terroristas, suponen cerca de la mitad de la actividad terrorista mundial desde 1970. Esto Significa que aproximadamente el 5% del total de países del mundo suponen más del 50% de todos los ataques terroristas. Si tomamos el 10% de países del mundo, suponen el 75% de los ataques terroristas mundiales. Así que el terrorismo tiende a estar, de hecho, muy concentrado y hay muchas partes del mundo donde es muy poco probable que se sufra un ataque terrorista.




3. Los Estados Unidos son con más frecuencia el objetivo de los terroristas que cualquier otro país del mundo: y esto se aplica especialmente al 11-S, porque recibió mucha publicidad, y no sólo en los Estados Unidos. Cuando utilizamos la GTD para examinar realmente la frecuencia de los ataques y el número de muertes por país nos encontramos con que EE.UU ocupa el puesto 14  en el mundo, en términos de ataques totales, y aproximadamente el 16, en términos de muertes totales. El país atacado con mayor frecuencia en nuestra base de datos es Colombia y el país con mayor número de muertes por terrorismo es Irak. De hecho, mientras que EE.UU ocupa el puesto 16 en términos de muertes totales, una gran parte de esto se debe a un solo acontecimiento, los ataques del 11-S, responsables de algo así como el 90% del total de terrorismo de EE.UU. Si se sacan estos ataques de las estimaciones las muertes por terrorismo en EE.UU son similares, por ejemplo, a las de Canadá o Grecia.


4. La mayor parte de los ataques involucran a grupos de individuos descontentos de un país, que atacan a civiles en otro: pensamos de nuevo en el 11-S, o, en este caso, alguno de los otros ataques recientes de mayor notoriedad, como los de Bombay, Madrid y Londres. Estos con frecuencia suponen una situación en la que individuos de un país van a causar graves daños a otro. Así que, son lo que podríamos llamar ataques internacionales. Pero, ¿cómo son de comunes estos ataques internacionales? Ha sido muy difícil determinar esto hasta hace muy poco porque ninguna de las bases de datos más importantes que han estudiado el terrorismo distinguía entre ataques nacionales e internacionales. De hecho, la GTD es una de las primeras bases de datos que realmente incluye tanto ataques internacionales como nacionales cubriendo un largo período de tiempo. Analizando los ataques terroristas en la GTD, descubrimos que una gran proporción de los ataques involucraban a agresores nacionales atacando a objetivos nacionales. A partir de los datos de la GTD, nos encontramos con que más del 90% de los 17.000 ataques que fueron atribuidos a estos grupos eran en realidad ataques nacionales. Así que esto significa que en 9 de cada 10 ocasiones estos grupos operaban en su país contra objetivos locales.


5. La mayor parte de los ataques terroristas son increíblemente letales: tiene mucho sentido cuando pensamos en los ataques terroristas que tienen mayor probabilidad de recibir publicidad. Parecen ser altamente letales y ciertamente, si pensamos en hechos como el 11-S, en Madrid, en Londres, en Bombay, es fácil suponer que los ataques terroristas son increíblemente letales. Sin embargo, cuando analizamos la GTD en conjunto, si analizamos los 113.000 casos, nos encontramos que más de la mitad de todos los ataques terroristas desde 1970 no suponen ninguna muerte. Y cuando la gente oye esta estadística, muchos piensan, ¿cómo puede ser así? ¿Cómo puede ser que tantos ataques terroristas no hayan ocasionado en realidad ninguna muerte? Hay varias razones para esto. La primera de ellas, y quizás la más obvia, es que a veces los terroristas no tienen intención de causar muertes. Algunas veces están dirigiendo sus esfuerzos a destruir propiedades. Muchos ataques de los grupos medioambientales, como el ELF, o grupos a favor de los derechos animales, como el ALF, han sido de este tipo, en el que tienen como objetivo a determinadas clases de instituciones, no a los individuos que están en ellas. Puede ser también el caso de que los ataques se dirijan contra civiles, pero fracasen. 


Y, finalmente, en muchos otros casos, los terroristas no están tratando de causar muertes, incluso aunque creen situaciones que podrían conducir a la muerte de personas. Por ejemplo, en los años 70 y primeros años 80, era común en grupos como ETA, el IRA, las Brigadas Rojas avisar a la gente antes de sus ataques, antes de que detonasen las bombas, de modo que las personas no muriesen realmente en los ataques. Así, este tipo de pensamiento condujo realmente al investigador sobre terrorismo Brian Jenkins, hace muchos años, a sugerir que “los terroristas quieren a muchos mirando y no a mucha gente muerta”. Por supuesto, todavía quedan la mitad de los ataques, unos 50.000 ataques en la GTD que han producido al menos una muerte.


Cerca del 2% de los ataques en nuestra base de datos, unos 1.200 ataques, provocaron más de 25 muertes. Así que, cuando se piensa en 1.200 ataques durante un período de 40 años que produjeron más de 25 muertes, se trata de un problema muy serio. De hecho, Brian Jenkins recientemente ha vuelto sobre su anterior afirmación, y tras comprobar lo que ha venido ocurriendo durante la última década, ha revisado su afirmación para decir que “muchos de los terroristas de hoy en día no sólo quieren a mucha gente mirando, sino muchas personas muertas”. Pero, sin embargo, en torno a la mitad de todos los ataques terroristas desde 1970 registrados en la GTD no produjeron ninguna muerte.